
Las intensas lluvias que han azotado el municipio de Santa María, Huila, en el último mes han generado graves afectaciones en la producción agrícola, dejando a más de 300 familias en una situación crítica. El cultivo de fríjol ha sido el más perjudicado, con una pérdida del 95% de la cosecha, lo que compromete el sustento de decenas de productores y afecta significativamente la economía local.
Ante este panorama, en el municipio de Santa María se ha iniciado la elaboración de un informe detallado sobre los damnificados y las pérdidas económicas para gestionar ayudas ante los entes gubernamentales. La gobernación del Huila ha respondido a la emergencia con el envío de maquinaria amarilla para intervenir en las zonas rurales afectadas.
La alcaldesa Viancy Carolina García, del municipio de Santa María indicó que “estamos haciendo un levantamiento de las cifras de los damnificados en este sector, el municipio es uno de los primeros productores en fríjol en el departamento del Huila, y es que a uno le da mucha tristeza visitar estas zonas y ver como a muchos productores, el fríjol se les perdió totalmente”.
Ante esta situación, los agricultores han manifestado su preocupación por la falta de alternativas económicas y la posibilidad de que esta situación se traduzca en escasez de productos en la región. La pérdida de la cosecha de fríjol, un producto clave en la dieta local y en la comercialización regional, genera un impacto en toda la cadena de producción y distribución, afectando tanto a productores como a consumidores.
“Una vez tengamos el informe de los damnificados, lo haremos llegar a la secretaría de agricultura del Huila, al ministerio, la dirección de la unidad del riesgo, para ver qué ayudas se les puede dar a esta población que hoy ha perdido sus cosechas, y que muchos tampoco han podido sembrar por el tema del clima. Santa María ha sido afectado por la ola invernal”, agregó la alcaldesa.
Y es que el fenómeno climático que ha impactado al municipio, no solo ha afectado los cultivos, sino que también ha provocado deslizamientos de tierra y bloqueos en las vías rurales, dificultando el transporte de los productos que aún pueden ser comercializados. Esta situación agrava la crisis, ya que los campesinos no solo han perdido sus cosechas, sino que también enfrentan dificultades para movilizarse y acceder a mercados cercanos.
“En este momento estamos haciendo una intervención con maquinaria amarilla con ayuda de la gobernación en la vía Santa María-San Joaquín, así como la vía Santa María-Guácimos-Palermo, la afectación agropecuario ha sido alta, también en productores de aguacate, de café. Seguimos trabajando, levantando el diagnóstico”, puntualizó la alcaldesa.
La comunidad agrícola de Santa María hace un llamado a las entidades nacionales para que se destinen recursos que permitan la recuperación del sector. Los productores, además, insisten en la necesidad de planes a largo plazo que incluyan acceso a créditos blandos y asistencia técnica para mejorar la resiliencia ante fenómenos climáticos adversos.
“La fuerte ola invernal ha causado estos daños en el sector frijolero. Los productores en este momento tienen el fríjol blanco; además en Santa María hay más de 300 familias productoras, lo que hace que la afectación sea alta, muchos de ellos dependen de esta producción, además muchos hacen sus créditos en los bancos para cosechar, cultivar”, finalizó la alcaldesa Viancy.
Por ahora, los agricultores siguen enfrentando una de las crisis más severas de los últimos años, con la incertidumbre de cómo podrán sostener a sus familias y recuperar sus tierras. La administración municipal continúa gestionando apoyo y recursos.
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